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Declarada vencedora

Has sido declarada vencedora. Ahora puedes coronarte victoriosa después de la interminable batalla que has librado. No quiero imaginarme lo larga que se te habrá hecho la espera de los resultados definitivos, pero, ya está, todo ha acabado.
Recuerdo perfectamente el día en el que supe lo que estaba pasando. Una palabra fue suficiente: quimioterapia. No pude pensar en nada más, solo recuerdo que empecé a marearme y el motivo era evidente.
A pesar de todo, parecía necesitar una confirmación externa, porque me era imposible asimilar que aquello era una realidad, que esa maldita enfermedad había afectado a alguien de mi familia. Cuando la tuve, no pude retener las lágrimas ni un solo segundo y mi cuerpo se lleno de ira e impotencia, sensaciones horribles. Mejor no recordar aquello.
Te admiro, y te explicaré el porque de la mejor manera que sé: escribiendo.
Te admiro por haber sido capaz de mantenerlo en secreto para no preocupar a la gente que te importa, debe haber sido muy difícil lidia…

Mirada oscura

La música atronadora retumbaba en mis oídos. Mis amigos estaban a mi lado, bailando, disfrutando del ambiente juvenil que nos rodeaba. Miles de miradas se cruzaban, miradas cómplices, guiños, miradas de locura, miradas jóvenes que expresaban las ganas de comerse el mundo. Pero sólo una de ellas se clavó en mi y consiguió intimidarme, sobrepasar la barrera del respeto. No le di importancia e intenté continuar disfrutando de la noche.
No recuerdo el tiempo que pasó exactamente entre la primera vez que noté esos ojos fijos en los míos y la siguiente vez que sentí que estaba volviendo a suceder, de nuevo esos ojos oscuros me miraban.
Miedo, sentí miedo. Era extraño. Quise salir de allí, despejarme un poco, pensé que quizás eran ilusiones mías y la situación no transcurría como yo imaginaba. Pero, todo se confirmó cuando, al escabullirme de aquel sitio que vibraba al compás de los decibelios musicales, esos ojos me localizaron y se unieron a los pies para seguirme.
Me paré en la puerta de …

El sabor de la libertad

Abro los ojos.  Desconozco el lugar en el que me encuentro. Me duele la cabeza. También los brazos. Y las piernas. Intento abandonar lentamente el colchón en el que estoy desplomada haciendo el que me parece el mayor esfuerzo de mi vida.
Vagos recuerdos comienzan a aflorar en mi mente pero son difusos, irregulares, necesito conectarlo todo aunque quizás antes debería intentar escapar de este inhóspito lugar.
Observo la habitación. Comienzo a reconocer este lugar. Todo está destrozado pero aún así puedo distinguir a que pertenece cada escombro. El armario, la estantería, los libros,… mis cosas. Estoy en mi habitación.
La puerta está cerrada y algo dentro de mí me susurra que será mejor mantenerla así pero necesito escapar así que decido atreverme a abrir la ventana y pedir ayuda. Veo a mi padre e inmediatamente doy un grito de auxilio. No entiendo su reacción. No me ha escuchado. Grito con aún más fuerza que antes, llegándome a doler la garganta por tal esfuerzo.
Empiezo a perder la ca…

Uno de mayo

Uno de mayo, día especial para algunos, día de despedidas repentinas y fugaces para otros.
Aún guardo en mi mente aquella cara ojerosa que me delató todo. Parecía que te derrumbarías ante mí. Tus ojos expresaban una tristeza infinita que me invadió en seguida. El aire estaba tan cargado de hipocresía y confusión que se hacía difícil respirar.
Pronto llegó la noticia, más esperada para algunos que para otros, y escuché aquella palabra que tanto odio ahora: separación. En ese momento todo parecía una simple pesadilla que acabaría con el ring del despertador, pero este nunca sonó y todavía no ha sonado.
Lágrimas y más lágrimas, miles de porqués, miles de hipótesis por confirmar, miles de dudas, miles de miedos, miles de preocupaciones, miles de nudos en la garganta. Jamás olvidaré aquel abrazo que parecía tan necesario, la primera vez que vi como tus lágrimas huían de tus ojos, la primera vez que te dije te quiero y te abracé con fuerza, para intentar transmitírtela.
Uno de mayo, no vuelvas …